CUENTO UNO
Mientras muchas personas creen que la vida es un desastre total, que solo esperan la llegada del crepúsculo para finalizar su tortura, perteneciendo de una u otra manera al grupo de holgazanes, vividores y conformistas. Que no permiten que los demás progresen por el mínimo hecho de tener una mala visión sobre su futuro, en el cual aparentan buscar todo pero en realidad no están buscando nada; porque no saben que es lo que quieren para ellos mismos. Por personas como éstas, de las cuales su manera de ver y ejercer la vida ha dejado de ser ya, un incentivo para luchar día tras día, es que el resto de las personas que sí tienen bien planteada su visión y mantienen muy firme sus prioridades pueden detenerse un momento, y regresar a ver; ¿qué es lo que realmente priva a esas mentes de abrirse a la idea de una mejor manera de vivir?. Conseguir todo lo que se han propuesto o crear nuevos propósitos para alcanzarlos y sentir satisfacción de cumplirlos a cabalidad, parece no ser suficiente para que gente mediocre intente volver a la carrera de la vida.
Simplemente es que ellos solo esperan que su etapa culmine siendo una cadena de sucesos monótonos de los cuales no puedan rescatar ni una sola buena memoria, para sonreír con añoranza hacia aquellos tiempos en los que pudo realizar lo que más anheló, por lo que les llevo a confiar en su conformismo, que no les dejó avanzar.
CUENTO DOS
En la actualidad muchos se llenan la boca, convenciendo a la gente de que nuestros derechos son cada vez más respetados, cumplidos y reconocidos. Pero realmente lo que no saben es que muchos de ellos por miedo ya sea de sus patrones o jefes, dejan que los mismos incluyendo su dignidad sean pisoteados una y otra vez por sujetos sin escrúpulos, que se aprovechan de que existen individuos que verdaderamente necesitan aquella única posibilidad de trabajo para sustentar a su familia, por lo que abusan de su poder. Se centran en su egocentrismo, en el “tienes que obedecerme”. Olvidándose totalmente que ellos también alguna vez tuvieron que pasar por las mismas condiciones.
No se debe cerrar los ojos a la realidad, pues muchas de las personas nos pintan un mundo color rosa, en el que nada malo va a pasar; que la vida es tan fácil, que todo vendrá en bandejas de plata. No obstante hay que tener los pies sobre la tierra y estar conscientes de que la vida es dura. Pero nunca deberá llegar el momento en que nos dejemos acabar no solo moralmente sino físicamente, ante seres que han olvidado de donde vienen ellos también.